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“El estado capitalista es enemigo de los pueblos, es enemigo de todos los pobres del mundo.”

Foto: Gregorio Suárez Cruz (ANAP) Estas palabras, pronunciadas con énfasis por un campesino venido de las montañas de República Dominicana, impactaron en el auditorio del Segundo Encuentro Nacional de Agroecología, cuando Alejandro García pidió intervenir para saludar por su intermedio a Cuba, calificada por la propaganda capitalista de su país como “lo peor del mundo”.

En República Dominicana —dijo—  nosotros vivimos lo que ustedes también vivieron antes del triunfo de su Revolución, el desorden con las tierras, el desalojo y la inseguridad social, pero he constatado aquí la hermosa realidad de Cuba.

Es mi primer viaje al extranjero y me enorgullece que haya sido a Cuba de donde nos llevamos un mensaje de aliento al ver que  entre ustedes hay una gran conciencia ya que por encima de todos los intereses particulares y económicos, está el ser humano, agregó.

Soy coordinador de un movimiento de campesinos trabajadores, prosiguió García,  denominado “La Comunidades Unidas” surgido durante las luchas campesinas contra el gobierno de Balaguer y que se extiende ya por cuatro provincias con la intención de convertirnos en una fuerza de izquierda para conquistar una patria libre como la de ustedes, libre de toda potencia.

Nosotros los campesinos dominicanos nos preguntamos cómo es posible que porque un país no esté de acuerdo con otra ideología se le condene, se le bloquee, pero ustedes ha sido capaces de resistirlo por más de 40 años y han logrado no obstante un desarrollo increíble

Allá se le despoja al campesino de sus tierras, explicó. Lo que  predomina es el latifundismo y, aunque nuestra Constitución lo prohibe, la realidad es que las mayores extensiones y las mejores tierras están en manos de los latifundistas. Nuestra lucha es por conquistar la tierra, la propiedad para aquellos campesinos que la trabajan, ya que sólo el 0,5% del campesinado posee tierras propias. Los demás trabajamos tierras ajenas u otorgadas por una Reforma Agraria que la dio a título provisional, por lo que el productor está siempre bajo la amenaza de que el Estado se la quite.

Les habla un campesino de la montaña, agricultor igual que ustedes y orgulloso de serlo, pero en nuestros países al campesino no se le da valor, pese a que los que viven en las ciudades se alimentan gracias al intenso trabajo de sol a sol de esos hombres y mujeres en el campo, sentenció.

García continuó precisando que la mayoría de los trabajadores rurales en República Dominicana viven en condiciones infrahumanas y cuando vienen los huracanes u otros desastres naturales quedan desamparados. Desde 1979, cuando pasó el huracán David hay personas viviendo bajo los puentes, sin garantía de vivienda, porque existe un Estado capitalista que se debe a una potencia extranjera y no le da prioridad ni importancia al campesino. Venimos a Cuba a juntar ideas y a recabar de ustedes solidaridad y ayuda mutua.

De forma jovial, Alejando García, quien la víspera había visitado una finca cercana transmitió varios consejos a los delegados sobre los peligros que entrañan los desechos plásticos en los sembradíos. Dijo que un fragmento plástico enterrado cerca de una planta inhibe la absorción de los micronutrientes y que allí puede durar hasta 500 años, mientras que los envases metálicos de refrescos y cervezas demorarán un número incalculable de años para descomponerse. Esos desechos son nuestros enemigos —advirtió— y debemos reciclarlos.

©2006 ANAP