Cuba revitaliza
su producción de cacao
Por Roberto Salomón
No es fortuito por ello que ese aspecto fuera
uno de los tratados en el reciente Congreso de
la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños
(ANAP), que agrupa a más de 362 mil 400
asociados de tres mil 635 cooperativas de
producción agropecuaria y de créditos y
servicios en el país.
En ese evento, que contó con la participación
del presidente cubano, Raúl Castro, se trazarían
pautas esenciales para el desarrollo de la
agricultura en el archipiélago, incluidas
algunas relacionadas con mejoras en la
estimulación de la fuerza laboral en la montaña,
donde el café y el cacao son cultivos naturales
y prioritarios.
Según un informe valorativo de la ANAP en la
cita, la producción de cacao no alcanzó en los
últimos 10 años el ritmo planificado que
necesita el país.
Se vio afectada por deficiente atención
agrotécnica a las plantaciones, situaciones
climatológicas adversas y la carencia de
recursos e insumos, lo cual golpeó los
rendimientos y los volúmenes de esa materia
prima, se explica en el texto.
La insuficiente disponibilidad de posturas
impidió el cumplimiento de lo programado en el
mencionado período en cuanto a la siembra, salvo
en 2009, en que se logró materializar lo
previsto.
Entretanto, se trabaja por concluir los planes
relacionados con el drenaje de las áreas, pues
una situación desfavorable en ese sentido
afectaría los resultados productivos.
En el 2000, la producción de cacao
comercializada alcanzó unos 20 mil quintales
-cerca de mil toneladas-, un volumen bajo que
evidenciaba su estancamiento.
Actualmente el sector cooperativo y campesino
aporta el 62 por ciento de toda la producción
cacaotera del país.
Esa fuerza busca aplicar un sistema de atención
que incentive el mayor esfuerzo de los
productores, encaminado a elevar los volúmenes
de cosecha de esa materia prima.
Ello implica, además, el establecimiento de
precios de acopio del fruto que verdaderamente
estimulen mayores resultados.
Para ejecutar todas las labores que demanda este
cultivo, incluyendo la reposición de las áreas,
es imprescindible una debida atención, a fin de
incrementar la producción, sustituir
importaciones y evitar cuantiosos gastos en
divisas que se invierten para ingresar al país
esta materia prima, se enfatiza en el análisis.
Algunos antecedentes
El cacao, del que se obtiene el chocolate, es
originario de la cuenta del Orinoco en la
América del Sur, tiene dos floraciones al año y
su principal cosecha se efectúa entre octubre y
diciembre
Se estima que fue introducido en Cuba en 1540 y
ya a inicios del siglo XX el país estaba entre
los 12 mayores exportadores del mundo.
Sin embargo, con el paso de los años y como
consecuencia de bajos precios en el mercado
internacional y el auge de la producción
cafetalera en esta isla, al comienzo de la
década del 50 del siglo XX habían desaparecido
una buena parte de las mayores plantaciones de
cacao.
La cosecha de 1958-1959 fue del orden de las dos
mil 768 toneladas aproximadamente de esa materia
prima.
Fuentes históricas aseveran que las primeras
semillas llegaron al archipiélago procedentes de
México, y fueron plantadas en fincas del hato de
Pedro Barba, de la actual provincia de Sancti
Spíritus, para luego extenderse hacia Trinidad,
distante de la costa Sur.
Empero, huracanes, medidas aduaneras
restrictivas de la metrópoli, interesada en
aumentar el azúcar y el tabaco, además de la
exigencia de su cuidado, conspiraron hasta
reducirlo en alto grado a intrincadas áreas del
extremo oriental cubano, fundamentalmente en las
montañas de Baracoa.
Nuevos aires
El cambio en el panorama socio-económico en la
isla, debido a la promulgación de las leyes
revolucionarias y otras medidas de beneficio
popular, causó en las zonas cacaoteras los
mismos efectos que en las cafetaleras, se
explica en el documento.
La producción, que entre 1961 y 1965 fue dos mil
500 toneladas promedio anual, comenzó a declinar
en 1966.
Otros emprendimientos
En 1981 comenzó a apreciarse un incremento de la
producción, como resultado del programa para la
recuperación del cultivo, iniciado en el período
1976-80.
Tal emprendimiento comprendió, entre otras
medidas, la aplicación de tecnologías más
eficientes, el uso de la propagación vegetativa
con clones de alto potencial productivo, nuevos
métodos de siembra con una mayor densidad de
población.
También se pusieron en práctica acciones para la
conservación de los suelos en la montaña.
A fin de alcanzar los objetivos productivos y
lograr tres mil toneladas de cacao en 1990, el
país se propuso ampliar el volumen de las
plantaciones, transformaciones de los cultivos
con edad avanzada y poco productivos, así como
también la correcta aplicación de las normas
aerotécnicas y la eficiencia en la cosecha.
Hay que recordar que éxodo de la población de
las montañas experimentó una tendencia creciente
en la década de 1980, particularmente agravada
porque el grueso de los emigrantes estaban
comprendidos en edad laboral.
Esta situación tuvo impacto negativo en la
disponibilidad en las zonas serranas de fuerza
laboral, imprescindible para la atención del
cacao, el café y otros cultivo eminentemente
manuales.
Según expertos del Ministerio de la Agricultura,
el desarrollo de esas regiones, desde el punto
de vista económico, está íntimamente asociado a
la solución de problemas sociales.
Esto se tuvo muy en cuenta desde la proyección
inicial del Plan Turquino, que se desarrolla en
las montañas del país e incluye planes de
reforestación, la industria forestal y
micro-industria para satisfacer necesidades de
la producción y la defensa.
Según recientes informes de la Organización
Internacional del Cacao, el mundo enfrenta un
déficit en la producción de este alimento, la
cual estuvo afectada por bajos precios durante
un buen tiempo.
Últimamente las cotizaciones se recuperaron
hasta niveles históricos de tres mil 130 dólares
la tonelada.
El caco se cultiva principalmente en la zona
tropical de América y África.
En ese último continente está el mayor productor
mundial, Costa de Marfil, cuya economía depende
en gran medida de este cultivo, del que se
benefician, en mayor medida, las naciones
desarrolladas.
Estas lo importan a bajos precios y fabrican un
sinnúmero de variedades de chocolates y otros
productos de mayor valor agregado, mientras sus
transnacionales explotan a los nativos de esa y
otras naciones productoras.
Las multinacionales han sido denunciadas de
utilizar mano esclava en la producción del
cacao, incluso de menores, muchos de los cuales
nunca probaron el chocolate.
Sin duda, en la industria y su comercio se esa
fruta se advierte hoy con nitidez la injusticia
del desigual orden económico internacional, que
beneficia a los países ricos en detrimento de
los pobres. Tomado de Prensa Latina.